31 marzo 2005

Justificaciones.

Ejecutando la experimentación de una hipótesis llegue a la conclusión;

De que todos los seres humanos necesitamos algo en que creer,

Para justificar nuestras acciones.

Digo esto por que…

Nos aferramos a algo ya sea falso, mitológico, y a veces en el peor de los casos, ilógico para hacer esas cosas pendientes en nuestras mentes.

Por ejemplo: Los esquizofrénicos se justifican diciendo que una voz dentro de su cabeza les dijo que hicieran tal o cual cosa.

Como también nos trazamos metas a largo o corto plazo según la urgencia del quehacer, y tener esa justificación para llevar a cabo el cometido.

Como ciertas sectas religiosas, distorsionan sus respectivos dioses para justificar sus reglas.

Como los reprimidos sociales cometen locuras basándose en ideales estupidos inventados por otros, para llamar la atención por que se sienten excluidos.

Que compleja y a veces irracional es la mente humana.

Si pudiéramos descubrir como canalizar esa energía para todas las cosas que hiciéramos, no existieran las justificaciones estupidas, si encontramos la dirección correcta para canalizarla, no quedarían cosas por hacer o por terminar y todo seria mucho mas fácil de aceptar.

Deberíamos creer más en esa fuerza interior o capacidad, o virtud… como se le llame; que se mueve alrededor de todos nosotros, y en todas las cosas que vemos y hacemos, esa fuerza llamada AMOR… y luego.

- Creamos en nosotros mismos y veremos que somos capaces de alcanzar… EL CIELO.

Oriaj.

27 marzo 2005

Personas que pasan.

Hay personas que pasan por nuestras vidas y dicen hola y adiós, y nunca más sabemos de ellas. Hay personas que por un hecho u otro la recordamos; hay otras que en un momento de alegría aparecen, y las relacionas con el momento ya dicho. También puedes relacionarlas por un chiste o aventura que hicieron juntos; pero en fin, de muchas formas pueden marcar tu vida.

Pero la mas especial es cuando una persona dice Hola!, aquí estoy yo. Y se adentra en lo más recóndito de tu corazón, escribe su nombre en tu alma, hace contigo lo que quiera, te entregas, lo ofreces todo de ti sin pedir nada a cambio.

Es interesante todo esto, por que esa es la persona que más daño te puede hacer al recordarla; es la que puede convertir tus noches de sueño en desvelos infinitos, la que puede mojar con tus lágrimas la almohada donde apoyas la cabeza al dormir, sin ella estar presente, la que puede hacer y deshacer con tan solo un hola y un adiós.

Ella fue esa persona; dijo adiós de una forma tan sencilla que rompió mi alma. Y todo esto es triste por que pienso en lo mucho que la quise.

Hace años que por ella aprendí a amar, también a ser paciente, y a ser feliz…

Por que también me enseño a ser infeliz por tanto tiempo?...

                                                                                                                                                                                                                                    Oriaj.

11 marzo 2005

Cadena de recuerdos.

La luna en cuarto creciente baña la carretera por donde piso, y a pesar de eso me dirijo hacia el final. De las hendiduras de esta, saltan grises y sórdidos recuerdos; recuerdos que como animales vehementes se agazapan de mi mente.

El virus de estos entorpecen mi camino haciéndome sentir trémulo. Existe un abismo entre la claridad de mi mente y estos recuerdos. Desde lo más profundo y oscuro de mi mente, salta una chispa pero no de claridad; sino de confusión, “Moriré de tanto penar por esta carretera”?...

Desde los adentros de mi cerebro brota una descarga que se dirige a mi corazón, este la hace estallar provocando una revolución en todos mis adentros, y me propongo a no ser desde hoy: “Tan solo un hombre sumido como tantos en su desesperación.”

Mi alma se renueva y se encarga de pulverizar todas esas horas que he vivido en el ayer.

Ahora ya por fin he podido ver otra vez, la carretera por donde voy, no totalmente clara pero el cierzo que golpea mi cara trae nuevos augurios de tiempos, personas, y cosas diferentes.

                                                                                                                Oriaj.